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Exposiciones Temporales

Evento 

Título:
Exposición "J'est un je", de Simeón Saiz Ruiz
Cuándo:
27.03.2010 - 23.05.2010
Categoría:
Exposició Temporal Històric

Descripción

 

Exposición "J'est un je", de Simeón Saiz Ruiz


 

Pinturas de víctimas de las guerras Balcánicas a partir de imágenes aparecidas en los medios de comunicación.

 

Durante los meses de abril y mayo, se pudo ver en el Museo Memorial del Exilio la exposición temporal "J'est un je" de Simeón Saiz Ruiz. En esta exposición se presentó una parte del proyecto en curso del mismo nombre, "J'est un je". En concreto, se trata de un trabajo artístico iniciado por Simeón Saiz en 1996 y que tiene una continuidad hasta la actualidad. El pretexto de esta creación plástica es la realización de pinturas de víctimas de las guerras balcánicas de los años noventa a partir de imágenes aparecidas en los medios de comunicación. Aparentemente, la obra recuerda la clásica pintura de guerra decimonónica de grandes dimensiones, que incorpora, sin embargo, las roturas estilísticos del siglo XX.

 

Sin embargo, la operación pictórica va más allá. Simeón Saiz ha creado una obra monumental e imprescindible tanto desde un punto de vista estético como ético. Se trata de un proceso artístico que cuestiona formas y mecanismos de representación comunes y muy presentes en la esfera pública actual y, además, saca a la luz los usos y manipulaciones a que se someten los conflictos bélicos y, de manera específica, el tratamiento visual de que son objeto las víctimas, sobre todo civiles, en el mundo mediático y comunicacional. Asimismo, nos interpela a nosotros, los espectadores, sobre nuestra "capacidad" de convivir con tanta barbarie. El mismo Simeón Saiz señala: "[...] si la primera pregunta que lanzan estos cuadros es: ¿quién mató a las personas que aparecen? Otra igualmente pertinente sería: ¿cómo somos capaces de vivir con estas imágenes? "

 

Las pinturas de este artista, pues, nos aportan una mirada reflexiva sobre las imágenes que nos llegaban de los diferentes conflictos civiles que se entregaron en el territorio de la Ex-Iusgoslàvia durante la década de los años noventa. Unas imágenes que durante años hemos podido ver en la prensa y los medios audiovisuales: columnas de refugiados, cadáveres, heridos, mutilados ... de bosnios, croatas, serbios o kosovares. Hay que recordar por ejemplo que, en el caso concreto de Bosnia, el conflicto civil implicó que dos tercios de la población tuviera que emprender el camino del exilio. Sin duda, estamos frente a una producción artística que se configura a partir de una gran exigencia estética y que pone de relieve las carencias que afectan a la transparencia informativa aunque, como es sabido, viviendo inmersos en un mundo en que estamos inundados por las imágenes y la información.

 

"J'est un je" es el nombre que recibe la serie de las pinturas. Un título ambivalente que proviene del giro al que Simeón Saiz ha sometido el conocido lema del poeta Arthur Rimbaud, "J'est un autre" (Yo es otro). Si bien la frase original del célebre escritor francés del siglo XIX reflejaba la disolución del "yo" en la complejidad de la modernidad y la urbanización y, por tanto, para siempre condicionado por las influencias externas y la diversidad de una vida que dejaba atrás las "certezas" de la tradición, el lema invertido, "J'est un je" (Yo es un yo) adquiere otra doble significación. Por un lado, remite irónicamente a los peligros que conllevan la adopción de un individualismo extremo y las exacerbaciones identitarias agresivas en un mundo globalizado y en crisis permanente a finales del siglo XX ya inicios del actual, por otra, hace referencia a la posibilidad de que el individuo sea capaz de alcanzar una autonomía crítica en medio de la riada imparable de imágenes y la avalancha informativa.

 

Las pinturas de Simeón Saiz ponen en crisis la hipotética utopía de una sociedad comunicacional transparente y ayudan a repensar la relación con el conocimiento de los hechos y los acontecimientos. En este sentido, la traducción ampliada de fotografías de prensa, de fragmentos de noticiarios televisivos, en unas pinturas en que la imagen no es nítida, en la que abundan las distorsiones del punto de vista del observador y los cambios de colores respecto a los originales , le permiten congelar y cubicar la historia para volverla a hacer reaparecer a través de una mirada descontaminada visualmente y, así, invitar a la meditación sobre la deformación que afecta al régimen de realidad que, a menudo, se camufla bajo el afán de objetividad y exactitud del universo comunicativo.

 

Los títulos con connotación tan objetiva como, por ejemplo, "Víctimas de bombardeos serbios zona croata por encimeras de las posiciones bosnias en Mostar. (A partir de imagen Aparecida en TVE-1) "o" Seis niños murieron ayer en Sarajevo alcanzados por el fuego de los Morteros Cuando jugaban con sus Trineos en la nieve, sábado 22 de enero de 1994. (A partir de fotografía de Reuters) ", contrastados con un estilo pictórico que a menudo desfigura el referente visual, guían el observador hacia la realización de un ejercicio de imaginación reflexiva. Una operación que ayuda a activar las potencialidades críticas frente al proceso de asimilación de la proliferación incesante de las tantas y tantas imágenes que circulan por el universo mediático. Lo que podría contribuir a disminuir la insensibilización de las retinas y de las conciencias que, con frecuencia, exhiben los espectadores ante la incivilidad y del sufrimiento de las víctimas que sufren los conflictos bélicos y sus consecuencias.

 

Exposición del 27 de marzo al 25 de mayo de 2010.